Un patronato para la Alcazaba. Artículo publicado en La Voz de Almería el día 22 de Septiembre

La dependencia de una sola administración condena al monumento a una vida de supervivencia, con un presupuesto adelgazado que se multiplicaría con una gestión autónoma. El patronato es ahora más urgente que nunca.

Son conocidas las necesidades de La Alcazaba con respecto a la mejora de su entorno y su difusión. En los últimos años, además, la falta de recursos ha impedido que se continúe trabajando en las investigaciones arqueológicas y la actividad editorial se ha visto obligada a reducirse a la mínima expresión.

Existe en la ciudad, y en toda la provincia, una preocupación creciente que pide un impulso del monumento difícil de asumir por
la Administración en estos momentos.
El viernes se conocía que el Conjunto ha registrado un récord de visitas este verano. Paradójicamente, el aumento de visitantes año a año se corresponde con una disminución de su presupuesto y este récord se produce con el presupuesto más bajo de los últimos años, que impiden acometer las necesarias y, en algunos casos, urgentes obras de rehabilitación y mantenimiento
del monumento.
El dato demuestra además que hubiera sido un error reducir el horario de visitas durante el verano, como inicialmente propuso
hace algunos meses la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, que tuvo, afortunadamente, que corregirsu decisión ante el clamor social que desató su intento.

Este tipo de problemas se eliminaría si su gestión fuera dirigida por un Patronato que integrara las instituciones y empresas de la provincia, de cuya existencia se derivarían muchas otras ventajas y beneficios.

Gestión integral. La Alcazaba es el cuarto monumento más visitado de Andalucía, muy lejos de los más de dos millones de visitas anuales que recibe la Alhambra, y algo más cerca de los que visitan Itálica y Medina Azahara. El patronato que gestiona los palacios nazaríes de Granada y los servicios administrativos dependientes de la Dirección General de Patrimonio en el caso de los otros dos permiten un alto grado de autonomía y una gestión integral en tres dimensiones: conservación de investigación, explotación turística, y proyección científica y cultural.
Nuestra Alcazaba se encuentra en un tercer escalón, al depender de la Delegación Provincial. En una interesante jornada
organizada por la Dirección de la Alcazaba el 22 de noviembre pasado, la directora de la Alhambra explicó el funcionamiento del Patronato que dirige su gestión, aplicando los criterios de su Plan Director en cuatro ejes: preservación, paisaje cultural, sociedad de la información y cultura del mecenazgo.

Resultó especialmente interesante escuchar cómo se cuida desde el Patronato la integración funcional de la Alhambra en la ciudad de Granada, y cómo funciona el Centro de Estudios Nazaríes, que se instituyó hace algo más de una década y ya se ha convertido en una referencia mundial de la cultura islámica entre los siglos XIII al XVI.
El Patronato permite también autonomía financiera, mediante la captación de recursos que se obtienen del precio de las entradas y de donaciones.
Su presupuesto en 2012 ha sido de 25 millones de euros, mientras que el de nuestra Alcazaba se ha quedado en unos míseros 40 mil por efecto de la crisis, que lo ha reducido a menos del 30%.
Posibilidades. Una cifra que podría haber sido de 775.000 euros si se hubiera cobrado una módica entrada de cinco euros en un año en el que recibió 155.000 visitas.
El presupuesto se habría acercado así al millón de euros que hace unos años el Ayuntamiento amagó con destinar a la regeneración de todo su entorno.
Quizá parte podría haberse dedicado a restaurar las murallas que tuvieron que ser reforzadas con urgencia. Quizá para reanudar las excavaciones que continúen desvelando nuestra historia. Quizá para construir el ansiado ascensor al Baluarte del Saliente
que permita el acceso a personas con movilidad reducida y que Cultura ha postergado, como tantas necesidades.

El director de Medina Azahara explicó también en la misma jornada cómo se desarrolla la gestión diferenciada de ese conjunto, con los mismos objetivos, como por ejemplo el de integración en la ciudad de Córdoba, matizados en este caso por la distancia
física y por la presión urbanística permanente sobre las 1.500 hectáreas que constituyen el conjunto monumental y sobre su entorno.
También explicó el funcionamiento del Centro de Estudios Califales, establecido a imitación del de la Alhambra, y el de un Museo con un Centro de Interpretación Arqueológico construido recientemente, concibiéndolos como vestíbulo o puerta de acceso
al recinto monumental.
Nuestra Alcazaba solo cuenta con una Comisión Técnica con escasas competencias, y que se reúne apenas un par de veces al año. Sería conveniente que se constituyera un Patronato semejante al de la Alhambra, con el objetivo de desarrollar un Plan Director eficaz. Este es el único medio que permitiría impulsar su plena integración en la ciudad, la remodelación de su entorno, su autonomía financiera, un mayor equilibrio entre las actividades arqueológicas y turísticas, y finalmente la proyección científica de su riqueza histórica.

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Los valores catastrales: una situación alarmante

 Ilustración: Marta Rubí, Filigrana Comunicación. 

Los valores del sector inmobiliario llevan años en caída libre, pero los valores catastrales no se han ajustado al mundo real. La ficción administrativa está cada vez más lejos del mundo de los ciudadanos, amparada en plazos y ponencias, queriendo ignorar que la situación actual es radicalmente distinta a la de partida y las previsiones que se realizaron entorno al año 2007 se han manifestado como totalmente erróneas.

Existe un clamor creciente contra los valores catastrales y la mecánica de los siete impuestos que de ellos derivan: Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), Transmisiones patrimoniales, Plusvalías, Donaciones y Sucesiones, Renta y Patrimonio.

La alarma ha saltado. Los precios de las viviendas han caído más del 40% desde el 2007, pero los valores catastrales intocables o incrementándose se han seguido alejando de los precios de mercado, generando lo que Fernando de la Jara, ingeniero agrónomo del Estado, ha denominado la burbuja catastral.

Las Administraciones Tributarias incomprensiblemente no han tenido la actuación debida y lo que en origen podría aceptarse como un error de previsión, se ha convertido en un problema de preocupante evolución, que requiere una respuesta de emergencia. Más urgente en Almería que en otras ciudades, porque sus valores catastrales fueron revisados con informaciones en plena crecida de la burbuja inmobiliaria y no admiten hoy defensa alguna.

La legislación aplicable determina que los valores catastrales no podrán superar el valor de mercado, estableciendo además un coeficiente de referencia que está fijado en el 0,5. Esto significa que el valor catastral no puede exceder del 50% del valor de mercado; sin embargo hoy, salvo excepciones, los valores catastrales están por encima del valor de mercado.

¿Hasta cuándo la Administración local, próxima al ciudadano y a la actividad inmobiliaria, conocedora de esta situación, se limitará a anunciar bajas del tipo impositivo? Cuando lo que debe exigir es la revisión inmediata de la raíz del problema: unos valores catastrales que no son los que deberían ser y sobre los que no deben aplicar los tipos impositivos autorizados hasta que no sean actualizados.

¿Hasta cuándo la Administración autonómica va a seguir mirando para otro lado, aplicando además coeficientes multiplicadores al alza sobre los mismos valores catastrales, para liquidar los impuestos que le competen? ¿Hasta cuándo se pretende ignorar el valor real de los inmuebles y seguir perturbando todo el sector inmobiliario tan necesitado de reactivación como generador de empleo?

¿Hasta cuándo el impuesto de Plusvalía, si no existe incremento del valor de los terrenos? ¿Cómo se puede afirmar como un logro, de un ayuntamiento cercano, que se exigirá las plusvalías a los bancos en casos de daciones en pago? ¿Qué plusvalía puede generar un inmueble cuyo valor ha caído tanto que al ser entregado al banco su valor es menor que el de adquisición?

El Colegio Notarial ya está avisando que la renuncia a las herencias se ha disparado un 250%, y no solo porque se huye de heredar deudas, sino porque los impuestos no pueden ser asumidos y no están en consonancia con el valor real de las propiedades.

Bancos e inmobiliarias conocen esta disparatada situación y advierten de que si se tributa con respecto al valor de adquisición, los compradores de un inmueble se verán sorprendidos con liquidaciones complementarias ya que la Comunidad Autónoma liquida con referencia a los valores catastrales cuando están por encima de los valores reales. Por ello, pagarán impuestos por un valor superior al que corresponde legalmente.

¿Hasta cuándo la Administración central va a mantener una situación de la que todos la hacen responsable?

Los valores catastrales son hoy claramente inasumibles, están al margen de la legalidad y conducen a una fiscalidad injusta que muchos ciudadanos y sociedades ya no pueden atender. El sistema se puede convertir en un castillo de naipes. En las Administraciones más sensibles con los problemas de la sociedad se están generando complejos de culpa, porque se está evadiendo el cumplimiento de la legalidad y aplicando impuestos sobre valores o incrementos de valor ficticios.

¿Hasta cuándo las Administraciones permanecerán agravando por omisión los múltiples problemas que de la situación descrita se derivan?

¿Hasta cuándo los ciudadanos deberemos ser pacientes, cuando las Administraciones están tan alejadas de su razón de ser?

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